Para entrar a la política, hay que pedir permiso al marido, narran en foro sobre sus vivencias en la contienda electoral.

Por Martha Elba Torres Martínez

-¿Ya le pediste permiso a tu marido para que te dejara participar?, le preguntaban a menudo, a María Salud, candidata a presidenta municipal de Morena en Nuevo Urecho, cuando andaba en campaña.

-Claro que sí, les decía, pero no era cierto. Tuvo que dejar al marido para hacer política, “porque las mujeres sí podemos cambiar las cosas y no es que nos dejen, tenemos que hacerlo por nuestras familias”.

El testimonio de María Salud sobre su primera experiencia en política, fue parte del Foro “El Reto de la Mujer en su Participación Política”, que realizó la secretaria de Organización del Comité Directivo Estatal de Morena, Mary Chávez Pérez y en el que otras precandidatas y candidatas narraron sus peripecias en un mundo –su mundo- agobiado por el marchismo y “malinchismo”.

Angélica compitió en Tepalcatepec, también por la presidencia municipal. Perdió. “Pero por la compra de votos. Estoy aquí para ver mis fallas como mujer, pero hubo muchas piedras en el camino para llegar a la candidatura”.

A Catalina, de Coahuayana, primero la hicieron candidata el 27 de marzo; para el 9 de abril, ya la habían quitado para poner a otra. Aide, de Turicato, era la candidata a síndica en la planilla, pero también el comité estatal la bajó.

Jovany Meza, que compitió en Gabriel Zamora está en proceso de impugnación, pues perdió aparentemente por 270 votos. “Lucharé, porque ahí se compró el voto”.

Rosa, de Chucándiro, está consciente de que ganó Morena por el efecto Obrador, pero reconoce que la lucha, primero por la candidatura y luego por el cargo, para las mujeres es muy difícil. “Es muy fuerte el machismo que hay. Piensan los hombres que si llegamos a los cargos, nos vamos a levantar en armas y les vamos a pegar”.

A Jenifer, de Villa Madero, le impusieron el dedazo y le ganó el dinero. Pero la experiencia de recorrer y conocer su municipio en busca de la candidatura, le da ánimos para seguir adelante en la política. “Las mujeres tenemos la fuerza y el poder por luchar por lo que anhelamos, que es el cambio que representa Andrés Manuel López Obrador”.

María del Carmen, es regidora electa de Morelia, que ganó, pero quería compartir su experiencia de haber tenido en contra de su registro, al propio comité estatal de Morena.

La diputada 15

Mary Chávez Chávez es maestra jubilada y militó en la CNTE. No lo tuvo que decir, pero resultó evidente que no se lleva bien con la dirigencia estatal morenista, que encabeza Roberto Pantoja, y menos con la titular de la cartera de la Mujer, Senaida, que ni siquiera se presentó en el foro.

En la lista plurinominal de la V Circunscripción, la anotaron en el lugar número 15 porque creyeron que no iba a llegar. Pero ya es diputada federal electa porque entró hasta el sitio 17. “Y cuando presentan a las y los candidatos, del 14 se pasan al 16 y 17 y a mi ni me mencionan, pero ya soy”, dice burlona.

“Traje los testimonios de estas compañeras, que son pocas, porque apenas nos estamos conociendo y queremos que se sepa la realidad en la contienda electoral; que se sepa si hubo o no apoyo. Pero lo más importante es la perspectivas que tienen ellas, a partir de sus vivencias. ¿A dónde vamos como mujeres, cómo vamos a trabajar y para quiénes vamos a trabajar?

“Mi visión es que hay malinchismo, machismo y violencia política, porque te dicen: quítate porque tu no sirves, o no hay mujeres competentes para una candidatura. La mujer de aquí –se toca la cadera-, para abajo, que no nada más servimos sexualmente y para hacer de comer”, expone.

La violencia intrapartidista y en campañas no llegó a los institutos electorales –reconoce- porque “las compañeras no recibieron la orientación de la secretaria de la mujer del comité, ni del IEM, pero a mi si me preocupó. Senaida se fue de candidata a Zitácuaro y no digo que sea buena o no, solo que ese aspecto se desatendió y lo asumí yo”.

La oportunista

La maestra Mary Chávez cuenta de su participación en un foro sobre participación política, que organizó Seimujer en 2016. “No me invitó Fabiola Alanís, porque ni la conocía. ¡Ahora sí! porque ya esta de este lado. Pero fui y participé. Yo era centista de las que gritaba en las calles, y puse en claro que las mujeres debemos ser reales para que nos vean en la realidad; si no levantamos la voz y que sea una realidad el proyecto de nación, que si venga la transformación, entonces qué hacemos.

“Yo le dije ese día a Fabiola: hay que ver una realidad. Las diputadas hablan de muchas maravillas y cuánto trabajo les costó llegar a los cargos, pero nunca dicen, me acosté con el presidente del partido, con el diputado o senador para que me empoderaran y me hicieran candidata. Y eso es lo que callamos las mujeres y es una realidad, sabemos aguantar y sufrir. Tenemos a los hijos en el vientre y si no defendemos a nuestros hijos, si no nos defendemos entre mujeres y si no defendemos a las mujeres, va a seguir siendo lo mismo”.

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