Política

Opinión|AMBIGÚ: Elecciones del domingo 6 de junio, los contextos cuentan

AMBIGÚ

Por Martha Elba Torres Martínez

Morelia, Michoacán. 01 junio de 2021.- El presidente López Obrador, en la víspera de que concluyeran las campañas electorales, llamó a los ciudadanos a ejercer su voto el próximo domingo 6 de junio, sin miedo y de manera libre y secreta. Fuera de eso, toda su narrativa, como “hacer realidad la democracia” porque antes no la había, es propaganda pura. Porque entonces ¿cómo ganó en 2018? ¿De manera antidemocrática? ¿Fraude electoral?

El tema es que estas elecciones intermedias -diputados federales- son inéditas por su concurrencia con la renovación de gubernaturas, diputados locales y ayuntamientos en 15 estados y en otros 15 más, cambian también gobiernos municipales, la autoridad más cercana a los electores.

Ello hace presuponer una concurrencia a las urnas, similar a la registrada en 1997, las intermedias en la que se eligieron 32 senadores y los 500 diputados federales y en la que por primera vez, el partido hegemónico en ese momento, perdió la mayoría absoluta en la Cámara Baja.

¿Cuáles fueron las consecuencias de este hecho histórico? Que el PRI tuvo que consensar con la oposición aliada -PAN, PRD, PVEM y PT- no solo la instalación de la LVII Legislatura, sino todas las iniciativas de reformas estructurales que, no nos hagamos pato -ni gansos-, se tradujeron en crecimiento económico y la incorporación de México a la economía global.

Pero ironías de la política: muchos de los que defendieron las minorías aliadas en 1997, hoy se aferran como perros al hueso, a la mayoría absoluta de Morena y sus aliados, con sus 254 curules. En la Cámara de Diputados actual, no pasa nada, que no provenga del Ejecutivo Federal, sin cambiarle ni una coma, así sean reformas inconstitucionales. Y los intelectuales, escritores y periodistas que hoy llaman al voto contra la hegemonía morenista, lo hicieron en su momento contra la hegemonía priísta.

Lo que son las cosas también, con el reacomodo de las fuerzas en este 2021: el PRI aliado con el PAN y PRD; el PT y PVEM arrimándose como siempre al ganador. Con la incorporación de nuevos partidos -Fuerza por México, Encuentro Solidario y Redes Sociales Progresistas- si logran ganar distritos, así como Movimiento Ciudadano que va en solitario, serán finalmente la bisagra del encontronazo legislativo entre las dos grandes alianzas que se perfilan para mayorías simples.

Otro elemento a considerar es la copiosa participación en las urnas hace 24 años, que fue del 71 por ciento, el referente histórico más alto tras las reformas electorales impulsadas por el visionario don Jesús Reyes Heroles.

Los contextos de entonces: el indudable avance democrático, el levantamiento en Chiapas y el asesinato de Luis Donaldo Colosio, los más significativos; en la actualidad: el desmantelamiento de las instituciones y vulneración del Estado de Derecho, la desaparición de estancias infantiles, el Seguro Popular y Prospera -la pensión del adulto mayor se elevó de los 65 a los 68 años-, la opacidad en la rendición de cuentas, el agudizamiento de la violencia criminal y las crisis por la pandemia que ha dejado en casi año y medio, más de 223 mil muertos, desempleo y más pobreza; recientemente, el colapso de un tramo de la Línea 12 del Metro y la corrupción que envuelve a la tragedia sin castigo a los responsables.

Aun así, Morena y Amlo siguen siendo marcas atractivas para el electorado, particularmente el que recibe programas sociales y con menor escolaridad e informado, como lo reconoció el propio Presidente la semana pasada en una mañanera. Pero también la alianza de los tres partidos históricos resultó en una oferta atrayente para los sectores y segmentos poblacionales abandonados de las políticas públicas del gobierno central.

En 1997, de acuerdo a un sondeo que ordenó el IFE, entonces presidido por José Woldenberg, 70 y 71 por ciento de los electores consideraron “muy confiables” y “muy legales”, respectivamente, los comicios. (Fuente: https://www.jornada.com.mx/1997/07/26/sondeoife.html). Hoy, 68 por ciento confía en el INE; 58 por ciento en López Obrador y 54 por ciento en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, de acuerdo a una encuesta de Reforma, publicada en abril pasado; seis de cada 10 opina que el Presidente no debe meterse en las elecciones (encuesta de GEA e ISA México, de la primera quincena de mayo).

A cinco días de las votaciones, la coalición oficialista y la alianza opositora han pronosticado mayorías simples. Así de competidas las elecciones. Lo que resulta irrefutable, es que los contextos históricos cuentan y la votación para gobernadores y gobernadoras en 15 estados jalarán a la elección para diputados federales. Por eso, la preocupación del partido en el poder y del propio Presidente.

La historia es cíclica, decían los filósofos de la antigüedad, todo lo que comienza termina para dar paso a otro inicio y los momentos se repiten en un sinfín de estadios, impactados desde luego por las tecnologías del momento. Hoy la comunicación digital nos da inmediatez, velocidad y ubicuidad, por lo que debemos cuidar que la democracia expresada en las urnas, sea respetada. La que sea.

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